Nuevo récord: 80 millones por la obra “Retrato de un artista” de David Hockne

El jueves se pagaron 80 millones de euros en Christie’s de Nueva York por la pintura de David Hockney de 81 años “Retrato de un artista” (piscina con dos figuras), lo que hacen del británico el artist vivo más cotizado en una subasta. Récord sustentado hasta ahora por Jeff Koons con 51 millones.

Se confirma de este modo el auge del arte contemporáneo.

Jean-Michel Basquiat, Peter Doig y Rudolf Stingel y ahora David Hockney forman la élite de esta clasificación como artistas más cotizados.

 

El total del volumen de negocio del arte contemporáneo en subastas alcanzo los 1.900 millones de dólares (1.666 millones de euros), un suculento aumento del 19% respecto al estudio anterior. Hay que destacar la presencia de artistas afroamericanos y la de las mujeres con Jenny Saville que en octubre consiguió 10,3 millones de euros por su obra “Proppedque acaba con la imagen idealizada de la mujer en el arte, concretamente en la pintura. Tras ella Cady Noland, Yayoi Kusama, Cindy Sherman, Marlene Dumas, Bridget Riley y Rosemarie Trockel o Julie Mehretu. Cecily Brown fue quien recudo más con ventas por 27 millones de euros. También hay que nombrar a Njideka Akunyili Crosby y a Tauba Auerbach.

El español Miquel Barceló esta situado en el numero 76 y tras el en el puesto 151 Jaume Plensa con 1,1 millones de dólares.

Cabe suponer que el auge del arte contemporáneo se debe a los precios del arte antiguo y a su escasez y destacar la irrupción de afroamericanos como Jonas Wood, Kerry James Marshall o Mark Bradford y la apración y consolidación de la generación de los setenta.

Un mercado fluctuante con extremos que pasan de los 474.000 dólares que se pagaron en 2002 por “The Architect’s Home in the Ravine” de Peter Doig y de la cual se pagaron casi 20 millones en marzo de 2018. El derrumbe de Damien Hirst del 84% respecto al 2008 ilustran perfectamente esta volatilidad.

Según la economista Clare McAndrew el numero de millonarios en todo el mundo alcanzó la cifra de 36,1 millones de los cuales los que superan los 50 millones de dólares se quintuplico desde 2012 un 35% de estos son compradores de arte. A pesar de lo alentadora que pueda parecer esta cifra, lo cierto es que el 93% de ellos gasta en arte menos de 50.000 dólares, menos brillante es la realidad cuando la mayoría de ellos invierte apenas 5.000 dólares. Menos del 1% gasta más de un millón en arte. Un triste dato para la cultura.

Documental: Caravaggio. En cuerpo y alma.

Hace unos días fui a ver la película-documental Caravaggio. En cuerpo y alma de Jesús Garces Lambert. Entré en la sala cinematográfica entusiasmada esperando darme un baño en el arte y la pincelada del genial pintor, y así, poder después compartir mi experiencia con mis amigos, alumnos, compañeros del difícil arte de la pintura.

Una vez visionada la cinta salí junto a mis amigos y compañeros en el arte de los pinceles a cenar alguno y comentar la película, todos nos mostramos de acuerdo en nuestras conclusiones y haciéndonos una pregunta: ¿Si cuando se filma una película que se basa en la obra de un músico la banda sonora reproduce magistralmente su obra haciendo que el espectador se sienta transportado por las notas porqué al recrear la vida de un pintor se hace lo que Jesús Garces ha hecho? No lo entiendo.

painting-409945_640Comprendo que el lenguaje cinematográfico tiene sus propias reglas, comprendo que es posible que la gente que vaya a ver el documental sea profana en el mundo de la pintura (aunque a tenor de la cantidad gente que había en la sala de cine no sea lo mas común), comprendo muchas cosas, pero no comprendo como se ha desperdiciado una oportunidad como esta para mostrar las obras de Caravaggio en todo su esplendor a tamaño pantalla de cine. Esto ciertamente no lo entiendo y reconozco que siento una profunda decepción.

No voy a criticar el documental desde un punto de vista cinematográfico, por supuesto, quizás sea un alarde de originalidad mil cualidades más, pero como pintora al terminar la película no puede evitar una expresión de “vaya, que mal”.

Desde mi punto de vista se perdió una magnífica ocasión para poder sumergirse en la obra del genial y atormentado pintor. Poder ver sus obras a pantalla completa y también poder ver los detalles de tan preciosas obras de arte a tamaño pantalla de cine hasta captar el más pequeño milímetro y ampliarlo para permitirnos gozar con los detalles mas recalcitrantes, observar y valorar su pincelada hasta el nivel de ver el gramaje del soporte de la pintura.

Todo el mundo entiende que si se hace una película sobre un músico se debe tratar así su música, con ese respeto casi religioso, pero si es un pintor no?.

Salí casi mareada de tanto efecto de movimientos extraños sobre unos cuadros que no necesitan ser adornados lo mas mínimo con efectos visuales absurdos.

Si es cierto, algunos cuadros se pudieron ver (al menos durante medio rato, ya que no durante un rato entero) pero abundaron mucho más los vaivenes de la cámara hasta el desatino por no decir hasta el mareo, recuerden que salí tristemente mareada.

Que hermoso hubiera podido ser recomendar esta film a gente que se esta iniciando en este arte, a alumnos aventajados y no tan aventajados que fueran a verlo para recrearse en esas pinceladas, en esas composiciones, en los detalles que no pueden apreciarse en la fotografía de un libro. Que maravilla habría sido escuchar a un experto explicar como Caravaggio colocaba la pintura o las técnicas que usaba como preparación de los distintos soportes, sus colores preferidos y poder gozar de ver la cámara captar toda la obra para después acercarse poco a poco al detalle hasta poder disfrutar de esas pinceladas, las mas amplias y las más pequeñas, de como queda impregnado e incluso sentir el olor gracias a la magia del cine que tan magistralmente puede transportar nuestros sentidos.

Me gustaría muchísimo que la próxima vez que un cineasta se anime a recrear la vida y la obra de un artista plástico, concretamente de un pintor busque ayuda en un pintor, que sepa trasmitir al director la necesidad de sumergirse, no solo en su vida, sino también en la obra. Pues pienso que la vida de cualquier artista se refleja en su trabajo, en su obra mucho mejor que en cualquier otra cosa.